Las profundidades de los océanos de la Tierra no solo son el hábitat de animales acuáticos extraños, sino también de patógenos totalmente desconocidos para la ciencia. Un equipo internacional de científicos informó haber descubierto un nuevo virus en rocas sedimentarias extraídas de la fosa de las Marianas, el lugar más profundo del planeta y cuyo punto más hondo, denominado Challenger, se encuentra a casi 11.000 km bajo el nivel del mar.

La fosa de las Marianas, una grieta ubicada en la corteza del océano Pacífico occidental, tiene una extensión de 2.250 km y un ancho de 69 km. Además, se localiza exactamente al este de las islas Marianas y al norte de Papúa Nueva Guinea.

Un virus de las profundidades del océano

El virus, nombrado vB_HmeY_H4907, fue descubierto en rocas sedimentarias de la fosa que fueron extraídas a 8.900 metros de profundidad. El patógeno se trata de un bacteriófago, es decir, uno que infecta y acaba con las bacterias.

En este caso, se centra en las bacterias del género Halomonas, que suelen encontrarse en respiraderos hidrotermales de las profundidades, con la única diferencia de que no mata a sus huéspedes, sino que solo los invade para replicarse en su interior.

 El virus ataca un tipo de bacterias que suele encontrarse en fuentes hidrotermales de las profundidades. Foto: Europa Press

El virus ataca un tipo de bacterias que suele encontrarse en fuentes hidrotermales de las profundidades. Foto: Europa Press

Según los científicos, los virus bacteriófagos son las formas de vida más abundantes en nuestro planeta. Por esa razón, han sido hallados en todas partes, incluso en los ecosistemas más extremos, como montañas, desiertos y aguas termales ácidas.

“Hasta donde sabemos, este es el fago aislado más profundo conocido en el océano global”, escribe Min Wang, biólogo marino del Ocean University de China y uno de los autores del artículo, publicado en la revista Microbiology Spectrum.

Aunque no es la primera vez que se encuentra un virus en las fosas de las Marianas, el hallazgo de este nuevo patógeno sugiere la presencia de una familia viral que nunca antes se había avistado en el océano profundo, pero que estaría ampliamente extendida.

Los investigadores seguirán estudiando las características genéticas del nuevo virus, ya que podría ayudarles a comprender cómo estos microorganismos interactúan con sus huéspedes y cómo logran sobrevivir en entornos extremos.

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