Los dinosaurios poblaron la Tierra hace 240 millones de años, aproximadamente, durante el período conocido como Triásico (de hace 251 a 201 millones de años). Se suele creer que fueron las primeras grandes criaturas que habitaron el planeta. Sin embargo, no fue así. Entonces, ¿quiénes aparecieron antes?

Seres de más de tres metros de largo, de grandes cabezas, que caminaban en cuatro patas y parecían dragones, dominaban el mundo hace 290 millones de años: los sinápsidos. Se trata de reptiles con piel impermeable, caracterizados por tener un orificio en el cráneo, detalla un artículo de la revista Cosmos. Pese a su antigüedad, algunas de estas grandes bestias habrían tenido más similitudes con los mamíferos que con los dinosaurios.

Entre los primeros sinápsidos en aparecer están los denominados pelicosaurios; y, entre ellos, los más comunes tenían lomo de vela, como el edaphosaurus. Estudios señalan que este elemento en el cuerpo de estas bestias les habría servido para calentarse y enfriarse.

Posteriormente, aparecieron los terápsidos, otro tipo de sinápsidos, cuyos rasgos resultaron parecidos a los mamíferos conocidos en la actualidad: por la ubicación de sus cuatro patas —de forma vertical bajo su cuerpo— y sus dientes. A diferencia de los reptiles, estas bestias tenían incisivos, caninos y molares bien diferenciados.

Se estima que algunos terápsidos habrían tenido pelaje y sangre caliente. Imagen: Nobu Tamura

Hacia la mitad de este periodo, conocido como Pérmico (de hace 299 millones a 251 millones de años), también aparecieron los dinocéfalos. Estas criaturas eran herbívoras, alcanzaron a medir hasta cinco metros y pesaban hasta dos toneladas. No obstante, su paso fue breve porque sus últimos rastros datan de 270 millones de años atrás.

Entre los últimos terápsidos de los que se tiene registro están los gorgonópsidos, gigantes carnívoros caracterizados por sus mandíbulas grandes y fuertes, además de dientes que parecían sables. Se considera que estas fueron las últimas criaturas antes del periodo de extinción masiva hacia finales de la etapa Pérmica.
Cabezas enormes

Tras el periodo Pérmico y aun antes de los dinosaurios, también aparecieron otros seres: los eritrosúquidos (Erythrosuchidae), también denominados ‘cocodrilos rojos’. Son probablemente los diápsidos más conocidos, que —a diferencia de los sinápsidos— se caracterizan por tener dos aberturas en los huesos tras el cráneo.

Los restos de una de estas especies, denominada garjainia, fueron hallados en Rusia y descritos en un artículo de la Royal Society Open Science. Estos animales prehistóricos se parecían a los dragones Komodo que existen en la actualidad, pero medían unos tres metros de largo. Se estima que sus cabezas eran enormes en comparación a sus cuerpos, lo que podría haber estado relacionado con su rol de ser los principales depredadores de su época.

Tener un cráneo sobredimensional era un rasgo general en los eritrosúquidos, pero se estima que también es característico en otros arcosauriformes —criaturas que aparecieron después—, lo que daría señal de su naturaleza hipercarnívora.

“Nuestros resultados muestran que los eritrosúquidos parecen tener cráneos desproporcionadamente grandes, pero que esto también es cierto para otros arcosauriformes primitivos (es decir, proterosúquidos), y puede reflejar la invasión de nichos hipercarnívoros por parte de estos grupos después de la extinción del Permo-Triásico (hace 252 millones de años)”, señala el mencionado estudio de Royal Society Open Science.

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