Cuando las píldoras anticonceptivas hormonales llegaron al mercado en la década de 1960, revolucionaron el control de las mujeres sobre su propio cuerpo.

La píldora dio a las mujeres la libertad de elegir cuándo querían formar una familia, pero los embarazos no deseados siguen siendo frecuentes. Casi la mitad de los embarazos que se producen cada año son no deseados, tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo. ¿Podría ayudar un anticonceptivo para hombres?

Quizá lo averigüemos en la próxima década. Los científicos están experimentando con éxito píldoras, geles e implantes que permitirían a los hombres compartir la responsabilidad anticonceptiva con las mujeres. Muchos son más cómodos e infalibles que los preservativos o más fáciles de revertir que las vasectomías, y algunos se están desarrollando sin las hormonas que suelen causar molestos efectos secundarios a las mujeres.

“Lo veo como un enorme cambio en la equidad”, afirma Heather Vadhat, directora ejecutiva de la Male Contraceptive Initiative, una organización que financia la investigación sobre anticonceptivos. Entender cómo funcionan estos nuevos métodos anticonceptivos requiere un repaso del aparato reproductor masculino.  

¿Cómo funcionan los anticonceptivos masculinos?

Para los hombres, el éxito de la reproducción comienza con el cóctel adecuado de hormonas, en particular la testosterona. Estas hormonas dan la señal al cuerpo para que empiece a producir espermatozoides, un proceso llamado espermatogénesis. Los espermatozoides tardan unos 74 días en desarrollarse y madurar, un proceso de regeneración que se produce constantemente una vez que el hombre alcanza la pubertad. Los espermatozoides maduros se almacenan en los testículos, una reserva de material reproductivo que se repone periódicamente.

Cuando un hombre eyacula, más de 250 millones de espermatozoides abandonan los testículos y emprenden la búsqueda de un óvulo que fecundar. Si se encuentran en el interior de una vagina, los mejores nadadores se impulsan hacia adelante, a través de la vagina, pasando por el cuello del útero, hasta llegar al útero donde, si tropiezan con un óvulo sano y fértil, conducen a la concepción.

Mientras que los anticonceptivos femeninos modernos utilizan hormonas para interrumpir el proceso que produce uno o dos óvulos fértiles al mes, los anticonceptivos masculinos deben detener a millones de espermatozoides en su camino.

Un gel para el control de la natalidad

Se están utilizando hormonas para detener el proceso reproductivo masculino dirigiéndose específicamente a la espermatogénesis, interrumpiendo lentamente el proceso de producción de esperma.

Los primeros ensayos clínicos con un gel tópico que se extiende a diario por los hombros parecen prometedores. Más de 200 hombres se aplicaron el gel todos los días y, tras 15 semanas, el 86 por ciento tenían un recuento de espermatozoides lo suficientemente bajo para convertir el gel en un anticonceptivo eficaz.

El gel contiene una hormona femenina sintética llamada progesterona que reduce la testosterona, una hormona reproductora masculina, hasta un nivel en el que el hombre ya no puede producir esperma. A medida que el gel se absorbe en la piel, quedan pequeñas cantidades justo debajo, liberando lentamente hormonas anticonceptivas que hacen que el hombre sea infértil mientras siga utilizándolo.

El gel también contiene una pequeña cantidad de testosterona que se añade de nuevo al organismo para mantener un funcionamiento normal del cuerpo de los hombres.

Un ensayo clínico de 2012 probó el gel en 99 hombres y descubrió que casi el 90% de ellos experimentaron infertilidad temporal. Los participantes informaron de efectos secundarios similares a los de los anticonceptivos hormonales femeninos, como aumento de peso, acné, libido baja y cambios de humor.

Los geles hormonales ya se utilizan para tratar deficiencias hormonales, razón por la cual este método resulta atractivo para los investigadores, que saben que los hombres están dispuestos a usar el método de aplicación.

Futuros ensayos probarán la seguridad y reversibilidad del gel.

Vasectomías mejores

La vasectomía es otro método anticonceptivo masculino. Se practican desde finales del siglo XIX, pero se popularizaron en el XX.

La vasectomía debe su nombre a unos pequeños conductos del escroto llamados conductos deferentes. Cuando los espermatozoides salen de los testículos, viajan por estos conductos y se mezclan con el semen. La vasectomía bloquea esta vía en los conductos deferentes, impidiendo que los espermatozoides salgan del cuerpo. A menudo, los médicos insertan quirúrgicamente una pinza especial para bloquear los conductos, o pueden cortar y ligar directamente los conductos deferentes.

A raíz de la decisión del Tribunal Supremo de EE.UU. de anular el caso Roe contra Wade, que garantizaba a las mujeres el acceso a los servicios de aborto, los médicos han observado un aumento del número de hombres que desean someterse a una vasectomía.

“Una de las cosas que estamos viendo es que los hombres piensan que pueden revertir la vasectomía cuando quieran”, dice Vahdat. “Pero una vasectomía es bastante sencilla, y la reversión no lo es”.

Dependiendo de cómo se revierta la vasectomía, hay entre un 60 y un 90 por ciento de posibilidades de recuperar la fertilidad, pero el proceso requiere cirugía, y el éxito no está garantizado.

Puede que haya nuevas opciones en el horizonte. Vahdat está entusiasmado con una empresa llamada Contraline que inyecta un gel en el conducto deferente. El gel bloquea los espermatozoides, igual que las vasectomías tradicionales, pero con el tiempo se licua y es absorbido por el organismo.

El gel se encuentra en los primeros ensayos clínicos en Australia, y los hombres participantes serán evaluados durante los próximos tres años.

Una píldora antes del sexo

Una vez que los espermatozoides se producen, atraviesan los conductos deferentes y se depositan en la vagina, deben nadar con todas sus fuerzas para lograr un embarazo.

Pero un estudio publicado este año en Nature Communications promete una píldora anticonceptiva “a la carta” que podría tomarse unos 30 minutos antes del coito y cuyos efectos desaparecerían al cabo de un día. El fármaco actúa sobre una enzima llamada adenilil ciclasa soluble (sAC), esencialmente el “interruptor de encendido” que indica a los espermatozoides que empiecen a nadar. Cuando se suprime esa enzima, los espermatozoides no pueden ir más allá de la vagina. 

“Serán inmóviles; se quedarán ahí sentados y se crisparán”, afirma Lonny Levin, farmacólogo de Weill Cornell y uno de los autores del estudio.

Cuando se administró un fármaco experimental a ratones, éstos quedaron estériles al cabo de 15 minutos. Dos horas después, su fertilidad volvió a la normalidad.

“Dije ‘santo cielo’, esto es el santo grial. Es un anticonceptivo masculino”, afirma Levin.

Al cabo de una hora dentro de la vagina, los espermatozoides mueren y se evita el embarazo.

Levin y sus compañeros de investigación esperan probar estos bloqueantes enzimáticos en humanos en los próximos dos o tres años y creen que aún podría pasar una década hasta que esos ensayos produzcan resultados que permitan comercializar la píldora.

¿Las utilizarán los hombres?

“Existía el estereotipo de que los hombres no usarían [anticonceptivos], y las mujeres no confiarían en ellos”, dice Vahdat.

Pero una encuesta compartida en un seminario web de la Organización Mundial de la Salud en septiembre de 2022 sugiere que eso no es del todo cierto.

Una encuesta mundial realizada a 5000 hombres que tienen relaciones sexuales con mujeres mostró que muchos estaban interesados en probar un anticonceptivo. Los participantes menos entusiastas se encontraron en EE.UU. (cerca del 40% de los hombres de EE.UU. dijeron que probarían métodos anticonceptivos en el próximo año). Y los más entusiastas estaban en Nigeria: casi el 80% de los hombres dijeron que estaban interesados en tomar una nueva forma de anticoncepción masculina.

Steve Kretschmer, director ejecutivo de la consultora DesireLine, realizó la encuesta. Según Kretschmer, en los países en los que los anticonceptivos femeninos ya son habituales, los hombres están algo menos interesados en tomar anticonceptivos. Pero en general, en todos los países encuestados, el interés de los hombres aumentó con el tiempo.

Sus datos también muestran que la mayoría de las mujeres de cada país afirman que creerían a su pareja si les dijera que están tomando anticonceptivos.

Vahdat está ansiosa por estos nuevos anticonceptivos, unos avances reproductivos que han tardado mucho en llegar. Entre sus compañeras, dice, existe el chiste de que el control de la natalidad para los hombres ha estado “a un par de años de distancia durante 50 años”. Pero, añade, por fin parece estar al alcance de la mano.

Cuando los anticonceptivos masculinos estén ampliamente disponibles, Vahdat espera que cambien radicalmente nuestra forma de pensar sobre la reproducción y sobre quién es responsable de ella.

“No pensamos en los hombres como seres anticonceptivos. Es sinónimo de autonomía femenina”, afirma. “Estoy segura de que cambiará las reglas del juego”.

Vía NATIONAL GEOGRAPHIC

Comentarios