Los árboles de higos son de los primeros considerados frutales que se cultivaron en la historia de la humanidad, empezando por los alrededores del mar Egeo, ubicado entre Grecia y Asia. Según leyendas urbanas, a pensadores como Platón y Diógenes les gustaba comerlos, por lo que se denomina la ‘fruta de los filósofos’. Sin embargo, al igual que las fresas, contrariamente a lo que se piensa, estos no son frutas en el sentido estricto del término. ¿Entonces, qué podrían ser?

 Las higueras son árboles de crecimiento rápido. Foto: Britannica

Las higueras son árboles de crecimiento rápido. Foto: Britannica

Los higos no son frutas

Un fruto es producto del desarrollo del ovario de una flor tras la fecundación y en su interior contienen semillas, de acuerdo con la definición de la Real Academia Española. Si nos ponemos a pensar en higos, fácilmente recordamos que contienen especies de pepitas en su interior, pero no son semillas.

El higo es una inflorescencia, según la Sociedad Ecológica de América (ESA, por sus siglas en inglés). ¿Qué es esto? Se trata de una especie de racimo de flores y semillas que están contenidas dentro de una estructura bulbosa.

Es decir, en el interior de cada uno se encuentran los frutos que brotan de sus semillas una vez que son polinizados. En otras palabras, cuando comemos uno de esos aperitivos conocidos como higos, estamos consumiendo muchas frutas a la vez.

 Existen alrededor de 750 especies de higos, entre comestibles y no comestibles. Foto: Infoagro

Existen alrededor de 750 especies de higos, entre comestibles y no comestibles. Foto: Infoagro

¿Cómo nacen las frutas de los higos?

Las higueras (Ficus carica) necesitan de polinizadores para poder producir frutos, al igual que otros árboles. En este caso, dado que sus flores se encuentran dentro de la estructura detallada anteriormente, que es denominada sicono, se necesita de animalitos muy específicos: avispas de la familia Agaonidae.

Para que un higo pueda hacer brotar sus frutos, estas avispas de tamaño milimétrico ingresan por su pequeña abertura, en el lado inferior, denominada ostiolo, y fecundan las semillas en las diminutas flores, conforme detalla el Instituto de Ecología de México.

En las higueras hay higos con flores femeninas y masculinas, por lo que los pequeños insectos vuelan entre ellas para lograr la producción de frutos a cambio de refugio, alimento y protección de sus huevos.

Los principales polinizadores de higos son avispas de la familia Agaonidae. Foto: composición LR/Inecol/ESA

Los principales polinizadores de higos son avispas de la familia Agaonidae. Foto: composición LR/Inecol/ESA

Por otro lado, para la dispersión de semillas de higos es otra la historia. De acuerdo con la ESA, animales como pájaros, monos y otros van de árbol en árbol para comer higos y luego esparcen las semillas cuando defecan. Las higueras, si bien al inicio sus raíces tardan en crecer, son organismos que aumentan su tamaño rápidamente.

 Las aves son dispersoras de semillas de higos, además de otros animales. Foto: Pixabay

Las aves son dispersoras de semillas de higos, además de otros animales. Foto: Pixabay

¿Para qué sirven los higos?

Los higos aportan diversos beneficios para la salud. En primer lugar, contienen diversos antioxidantes, lo que ayuda a prevenir enfermedades cardíacas y el cáncer, según el portal especializado Health. Asimismo, entre sus propiedades también está un alto contenido de fibra que contribuye a la salud digestiva.

Por otro lado, investigaciones respaldan que los higos poseen compuestos que ayudan a inhibir efectos de compuestos que producen inflamación. Por ello, se consideran antiinflamatorios y recomendables para personas con problemas de alergias, artritis, sinusitis y enfermedades inflamatorias intestinales.

Así también, un estudio publicado en la revista científica PR Salud Ciencias presentó evidencias de que el consumo de higos puede contribuir a reducir los malestares durante periodos menstruales. “Durante los tres ciclos menstruales en los que se implementó la intervención, el grupo de higos secos tuvo puntuaciones significativamente más bajas en intensidad y duración del dolor, malestar menstrual y estrés percibido que los de los grupos de canela y placebo”, se indica en el documento.

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