El hecho sucedido el 1 de febrero, dónde un bebé de un mes y medio murió tras ser sumergido tres veces en agua bendita; sigue conmoviendo a todo el país y el mundo puso en cuestión la manera en que la iglesia Ortodoxa realiza estos rituales, se solicita que cambien esta forma de bautizo con más de 56.000 firmas. Unos calificaron la ceremonia como una “brutalidad”, mientras que otros critican la “terquedad” de quienes piensan que “es la voluntad de Dios” seguir con ese ritual.

El menor sufrió un paro cardíaco y fue trasladado a un hospital por urgencias médicas. Horas después murió y una autopsia reveló tenía acumulación de líquido en los pulmones. El trágico acontecimiento generó una movilización en redes sociales. La petición es que la iglesia Ortodoxa modifique la forma en que realiza los bautizos, ya que consideran peligroso sumergir a los niños en agua bendita.

“La muerte de un recién nacido a causa de esta práctica es una gran tragedia. Este riesgo hay que descartarlo para que triunfe la alegría del bautismo”, escribieron.

Por otro lado el portavoz de la iglesia, Vasile Banescu, propuso que los sacerdotes podrían verter solo un poco de agua en la frente de los bautizados, en lugar de sumergirlos por completo. No obstante, el arzobispo Teodosia, líder del ala tradicionalista de la Iglesia, respondió que el ritual no cambiará.“No nos dejaremos intimidar”, sostuvo.El sacerdote que realizó la ceremonia está siendo investigado por homicidio involuntario.

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