En el Perú, se producen aproximadamente 548 intentos de suicidio cada año, donde la edad de mayor frecuencia en mujeres es entre los 15 a 19 años y en varones entre los 20 a 24 años, según los datos del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC) del Ministerio de Salud (Minsa).

Esta alta tasa de suicidios en nuestro país, se debe a un índice elevado de personas con depresión, aproximadamente el 40% de jóvenes entre 19 y 26 años, según el Instituto Nacional de Salud. Por otro lado, de acuerdo a la información del Minsa, hasta el 2022 se atendieron 439,053 casos de ansiedad y 272,432 casos de depresión. Eso sin tener en cuenta las miles de personas que no son diagnosticadas por falta de atención especializada o estigmatización.

“La depresión y la ansiedad son los factores principales para el suicidio. El aislamiento social, el estrés laboral, la falta de apoyo emocional y el acceso limitado a la atención médica también son desencadenantes importantes. Este es un problema de salud pública y es de gran preocupación para el país. Los casos aumentaron tras la pandemia de la COVID-19, y actualmente urge abordar el tema de manera integral, brindando atención, conciencia y apoyo adecuado”, indicó Andrés Terrones Cotrina, Psicólogo Ocupacional dentro de Pulso Salud, empresa especialista en salud ocupacional y prevención de enfermedades.

Las personas con conductas suicidas enfrentan un malestar psicológico, que anula sus recursos internos de supervivencia o autocuidado, por lo cual, se requiere de un diagnóstico y tratamiento oportuno, por parte de un profesional especializado. En ese sentido, los especialistas de Pulso Salud brindan algunas recomendaciones a tomar en cuenta para mantener una salud mental sana:

  • Gestionar el estrés: Técnicas como la respiración profunda, la meditación y la relajación, puede ayudar a reducir la ansiedad y mejorar el bienestar emocional. Saber reconocer esta situación en un fase temprana, permite tratar o prevenir con mayor efectividad el estrés.
  • Desconectarse digitalmente: El excesivo tiempo en línea puede aumentar la ansiedad, ya que el cerebro se sobreestimula, esto exige a los sentidos mayor desgaste y, por lo tanto, un mayor consumo de energía mental, repercutiendo en su estado emocional.
  • Encontrar pasatiempos: El ocio constructivo o productivo, es aquel que permite desarrollar otros tipos de habilidades o destrezas a las personas, esto tiene un impacto positivo en su vida, por un lado, las personas desarrollan emociones saludables, como la satisfacción o alegría y por el otro, fortalece su autoestima, al descubrir que es competente para otras cosas y que desarrolla nuevos conocimientos.
  • Mantener relaciones sociales: El entorno social es fundamental en la vida del ser humano, permite aprender, desarrollar emociones y sobre todo, permite construir una identidad, por eso es importante rodearse de personas afectivamente maduras y estables, para recurrir a ellos en situaciones de crisis.
  • Buscar apoyo profesional: La terapia y el asesoramiento a cargo de un especialista pueden ser herramientas valiosas para manejar desafíos y superar adversidades. Se debe abandonar el prejuicio de que solo aquellos que tienen un trastorno mental, deben acudir a un profesional, por el contrario, es importante visitar a un psicólogo para reconocer y prevenir problemas como el estrés y la ansiedad.

Finalmente, según la estadística del MINSA, por cada suicidio concretado hubo 20 personas que lo intentaron, es ahí donde radica la importancia de la prevención para así evitar que los números aumenten. Es vital que como sociedad se eliminen los prejuicios que rodean a los problemas de salud mental y se promueva un entorno seguro para buscar ayuda.

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