¿Te encuentras mordiendo con frecuencia tu lengua, mejilla o la parte interna de tu boca? Esta acción puede resultar dolorosa y causarte molestias, ya que estás infligiéndote daño a ti mismo. Sin embargo, es importante entender por qué sucede esto, especialmente si ocurre de manera constante.

El Dr. Federico Baena, odontólogo, ofrece una explicación sobre por qué ocurren estas situaciones y cómo pueden convertirse en un problema persistente.

¿Por qué una persona se muerde más la lengua que otras?

Cuando una persona se muerde la lengua o la mejilla, la piel en la zona afectada puede crecer en exceso, lo que propicia que el acto de morderse se repita y se agrave, llegando a generar complicaciones.

“Después de morderse, a menudo queda una pequeña porción de piel que en última instancia el odontólogo debe eliminar”, destaca el Dr. Baena para Útil e Interesante.

El profesional menciona algunas razones comunes y menos conocidas detrás de esta conducta:

  • Posición inadecuada de las muelas: Aunque los dientes frontales puedan estar alineados correctamente, la mala posición de un molar, especialmente los segundos molares, puede crear espacios donde la lengua, la mejilla o el carrillo queden atrapados.

“Cuando hay espacios entre las muelas, los tejidos de la lengua y la mejilla buscan ocuparlos, y a medida que crecen, pueden formarse callos que, al masticar, propician las mordidas accidentales”, explica el odontólogo.

El Dr. Baena resalta la importancia de considerar los segundos molares, especialmente durante tratamientos ortodónticos, ya que si quedan desalineados podrían generar problemas.

Otras causas de mordeduras frecuentes:

  • Macroglosia: Una condición en la que la lengua es más grande de lo normal y no cabe adecuadamente en la boca, lo que puede llevar a mordeduras involuntarias.
  • Alergia a productos bucales: El uso de pastas dentales u otros productos en la boca puede generar aftas que, si son mordidas, causan dolor y malestar.
  • Cepillos dentales: Algunas personas pueden lesionarse con el cepillo dental, originando heridas que luego son mordidas accidentalmente.

El Dr. Baena recomienda realizar revisiones odontológicas para detectar si hay dientes o molares desalineados que puedan propiciar el atrapamiento de la lengua, mejilla o carrillo, generando callos o lesiones que contribuyan a las mordeduras involuntarias.

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